viernes, 15 de junio de 2007

cervezas

estamos en un cuchitril de bebedores de cerveza universitario, léase barrio Brasil,

ambos, con los brazos cruzados, codo con codo, lo que nos da la posibilidad de tomarnos los dedos, en algunos momentos las manos,

escondiéndonos del resto que comparte la mesa,

está llena, habemos más de 15, todos apretados,

con ella comenzó casi de manera infantil, me estiró sus labios antes de despedirnos como todos los días después de clases,

yo le dije bien pendejo "no me hagas eso que te agarro a besos en la boca",

"y?, en que topay?", me responde, se lo doy, uno cortito,

a los pocos días ya nos besábamos en los baños de la facultad, nos arrancábamos al baño de periodismo, al lado de la radio, a ese nunca va nadie,

apagábamos la luz y al puro tacto nos volvíamos loco,

la desvirginé a los pocos días, pero ese cuento será para otra vez,

en el cuchitril corrían las cervezas y las risas,

de pronto sentí una mano en mi pico, que para variar estaba duro,

pero no podía ser ella, ya que se encontraba al otro lado de donde provenía esta mano,

como buen weón caliente, me quedé quieto sabiendo que era de otra mujer, otra compañera, que me imagino que como en esa época era picaflor, ya había administrado un poco de blablá,

como estábamos tan pegados, y encima de la mesa, el masajeo continúo por largo rato sin que la otra se diera cuenta,

jajaja, me reía, estaba todo un gigolo, jugueteando con unas manos y otra mujer sobándome el paquete.

varios se pararon para ir a mear, otros a comprar cigarros, yo aprovechéy le dije a mi compañera de manos que quería ir al baño (a cagar) de la u, que volvía al tiro,

de pasadita miro a mi otra compañera (masajeadora) y le hago un gesto,

a los minutos, (ya que lafacultad quedaba a media cuadra) estábamos en el baño, besándonos,

ella se sienta en la taza y me baja el marrueco,

saca mi pico erecto y para variar ya mojado, con su aureola infaltable en el boxer,

y comienza a chupármela, rico, cero palabras,

la doy vuelta, comienzo a besarla por el cuello mientras toco sus tetas, que a decir verdad no eran tremendas, pero sí, con un pezón gigantesco, la cagó,

le subo toda la ropa y quedo con esas tetas en mis manos,

en la universidad había repoca gente, eran más de las 7 de la tarde,

se apega a mi, su culo redondo junto a mi pico al aire, me lo aplasta, por un momento me lo dobla, auch!,

se frota, rico,

se suelta de mi y se sube su falda coloreada, dejando ver su pantaleta de rajas multicolores, se la baja, y me toma el pico,

rico, entra en esos jugos,

comienzo a moverme, suena todo, glup, glup, sus tetas al ritmo del movimiento van hacia adelante y atrás, le doy duro, total hay dos puertas antes del pasillo, se escucha si alguien entra,

tenemos un segundo para callarnos por si acaso...

me entierra sus uñas en mi poto y me aprieta contra su cuerpo, un pequeño grito ahogado se deja salir de su boca, se va tranquilamente...

yo?, loco,

se lo saco y ella se arregla su falda, se sienta nuevamente en la taza y comienza a chupármela, rico, tal como lo necesitaba en ese momento, hasta el fondo, no se atora, aprieta la cabeza con su lengua, rico, me masajea los cocos, con su otra mano me pajea hasta llegar a su boca, me voy en ella, rico, se siente como se hincha la cabeza, las venas se ensanchasn, veo como se queda quieta besando esa punta gorda, retiene mi moco hasta que yo le digo que ya he terminado...

no han pasado más de 15 minutos y sólo ha corrido otra cerveza en la mesa...

martes, 12 de junio de 2007

ida y vuelta a la U

Cuatro lucas era todo lo que teníamos para entrar a algún lugar,
Nerviosísimo era como estaba,
Con un poco de vergüenza, ¿un poco?, mucho!, si la que ponía la plata era ella,
Ella me estaba llevando al motel, ella fue quien me dijo que nos fuéramos,
Barroso con Alameda, “por acá tienen que haber”, me dijo mientras caminábamos hacia el norte,
Seis, siete lucas las cuatro horas,
Que vergüenza, no era capaz de decir, “le damos cuatro lucas por una hora”, si a la larga no teníamos más de hora y media para hacer algo, nos habíamos escapado de clases y teníamos prueba en dos horas más.
Sus tetas me fascinaron de siempre, la locura, era la locura hecha tetas. Lo demás no importaba.
Hasta el día que nos sentamos juntos en clases de computación, al final de la sala, pegados a la pared, “seamos pareja poh”, “bueeeeno”.
Llevábamos dos años de compañeros, pero cinco minutos me bastaron para hacer la pega, directo al grano, si la cago, la cago no más:
- “me vuelven loco”,
- “qué?”.
- “ellas”, le digo mientras con los ojos indico esos dos montoncitos de carne que sobresalen de esa blusa calipso con escote endemoniado.
Me mira con unos ojos que lo decían todo, “¿en serio?, que rico saberlo”,
Listo, era cosa de actuar, cruzo mis brazos y evitando que los 46 compañeros y compañeras vean algo, le agarro una, la izquierda. Uf, fantásticas, como cada hombre sueña, dura, gordita, cabía en mi mano justito y faltaba algo (si te has fijado tengo las manos grandes). La miro, cierra los ojos y me dice “uy, que rico”, me cagué ahí mismo, eso me dio más valentía y me la jugué toda, metí mi mano por su escote… oh, confirmado, el sueño de todos…duritas, pezones ideales. La izquierda, ella se mueve hacia mi, la derecha, le peñisco sus frambuesas, “ay, rico, rico”, me dice al oído.
“Me toca a mi”, me dice mientras por debajo de la mesa me agarra el paquete, que a esa altura está duro y mojado (a mi se me moja caleta), me lo soba, de arriba abajo. De reojo miro a la clase, cada uno en sus equipos, me paso el rollo de que alguien se le caiga algo al suelo y nos vea. Estoy loco tocando sus tetas y ella sobándome el pico. “está calientito”, me dice mientras aprieta mi gorda cabeza, para luego acercarse más y morderme la oreja derecha, que ahora está pegada a su cabeza, haciendo como que vemos la pantalla, pero lo único que quiero es desvestirla y metérselo!.
Timbre, salto de golpe y saco mi mano de su escote, justo a tiempo ya que su amiga que está delante se gira y le dice “salimos?”, ella contesta afirmativamente, se para y me deja con una aureola en el pantalón. Obvio que me quedo sentado, esperando los 15 minutos más largos de una calentura que explota.
Vuelve y nuevamente, ya sin ninguna palabra comenzamos con la rutina, pero ahora me dice de entradita “vámonos más rato a algún lugar, ya no aguanto más”. Me cago, sin ni uno, lo único que se me ocurre es ir al baño de la diversidad, ella me dice que no, que quiere darme, que está chorreando, textual, “estoy toda mojada, quiero sentir esto duro dentro mio”, me cago. “no tengo plata” le digo.
Entramos a una casa en Barroso, ordinaria a más no poder, cerramos la puerta con un pasador, no hay TV cable, la Eli está en el mega, la dejo puesta para apagar los sonidos que obviamente traspasarán las delgadas paredes.
Nos besamos violentamente, me baja el pantalón y se encuentra con mi pene loco, erecto, duro, mojado en la punta. Se lo come, lo lame, es maravilloso, es una verdadera maestra, nunca me habían chupado igual, es un sueño, pienso en sus tetas, en lo que se viene. No aguanto más y se lo quito de la boca, bajo mis manos y de un tirón le quito la ropa de arriba, sus sostenes ya de entrada me dejan lelo, encaje negro, se veía el rosado de sus pezones parados, duros. Con mi agilidad de siempre, con dos dedos mientras busco su concha prometidamente mojada, suelto los sostenes y ahí están, en la misma posición, sus hermosas tetas, y a la vez encuentro su concha toda húmeda, encajada en su cola less (que por lo demás no me gustan mucho),
desnudos por fin, ella arriba mío, loca se mueve, grita, me tiene para la cagada, miro el espejo y la veo moviéndose desbordada de sudor, de gritos, de jugos. La saco de ahí, si no, me voy. Me voy bajando o mejor dicho subiendo a ella hasta llegar a su concha, ella está apoyada en el respaldo de la cama, yo abajo, recibiendo todos su jugos en mi boca, le chupo su concha, la bajo, la doy vuelta, le abro las piernas, y tomo con mis manos esos labios minúsculos húmedos a más no poder, los abro y miro su interior antes de meter mi lengua, le digo que nunca había visto un clítoris tan grande, y es verdad, era un poroto gigantesco, rojo, a punto de explotar, la chupo entera, grita, grita, se va. Me deja aturdido con tanta exclamación, le encanta, sigo, sigo chupando esos jugos que corren por el lado de mi boca.
Un minuto?, lo más seguro que sí, se sube encima mío, y se lo encaja, hasta el fondo. Me dice que es rico, lindo, que no le gustan largos, si no como el mío “grueso, así me gusta”, se mueve, rico. Yo encima, me dice que le suba los pies, le doy, me dice que más fuerte, que no tenga miedo, le doy fuerte, grita, “auch, rico, duele, rico, dale!!”, me tiene loco, le muerdo la tetas, se las chupo a más no poder, pienso en otras cosas, si no aquí queda la cosa, y la cago. Me dice que me espere, se alarga hasta alcanzar la mochila, saca una regla, me dice que quiere medirlo porque es espectacular, que le encanta, 17 centímetros, está a tope, nunca lo había tenido así, incluso por lo general mide 16 y algo, pero está gordo, “ a ver?”, me dice mientras mide el diámetros 5,5 centímetros de lado a lado, “rico, por eso siento tan rico”,
Deja la regla a un lado y se la meto, grita, le doy con todo, no quiero parar, hasta el fondo, que no lo toco, su concha es hermosa, su culo la verdad que no tanto, pero le doy, le doy, duro, me grita que se va, ahora no me importa nada más, ella grita, gime, se viene nuevamente, por medio segundo pienso en sus dos orgasmos gritados y gozados, fantástico, me aprieta fuerte, me empuja hacia ella,
me voy, siento como exploto, se lubrica todo, se escucha los glup, glup del moco y la fricción dentro de ella producen una especie de espuma que comienza a desbordar ese orificio majestuoso. Me lo saca y me pide que se lo ponga en la boca, todo es tan loco.
Me lo chupa, me lo chupa tan rico, que no pierdo mi erección, cinco minutos después me voy en su boca, mis testículos me duelen, mi pico me duele. Estoy hecho bolsa, ella también, me dice “me duele mi chochita”, nos reímos de nosotros, de lo loco de todo, de que hace menos de tres horas éramos compañeros solamente, de su frase, de que esto no termina aquí,
llenos de sudor y alegría. Nos bañamos y volvemos por separado a la universidad, otra tipo de prueba nos espera.
en Santiago, 2005.

viernes, 8 de junio de 2007

10 días, mi primera historia

Una semana demoré en besarla, no era porque lo quisiera, sino porque me parecía imprudente y poco adecuado en los lugares en los cuales nos encontrábamos fugazmente. La verdad era que quería coger con ella estaba loco, encaprichado, me apasionaba mirar su cuerpo y pensar en su piel, sus pechos que hacía poco habían amamantado, su pelo crespo olor a miel.
Nunca había enganchado con una mamá. Y ella tampoco con un tipo comprometido.
Esa noche nos encontrábamos en una fiesta, cada cual en su grupo, sin la menor sospecha de los presentes, ya llevábamos más de 10 días juntándonos, en cafés, en lugares oscuros donde reina el desorden universitario, habábamos horas por teléfono, fue explosivo y contundente, no había nadie ni nada más que ella en mi. Sólo una mirada cómplice bastó para desaparecer en una de las piezas de aquella casa, muchas piezas lo recuerdo claramente, no encontrábamos la correcta. Ésta no cierra, a esta le da el pasillo por donde todos pasan, por fin una dentro de otra, era como rara, como un sub pieza. Recordé que había visto un montón de colchonetas en una de las piezas que ya habíamos recorrido, volví a buscarla y listo, en tres segundos estábamos casi desnudos, fue todo muy rápido, ahora me arrepiento de no haber ido descubriendo poco a poco aquel cuerpo, que por fin estaba bajo mío. Vuelo a ese instante, mi miembro esta a punto de explotar, duro como un palo, mojado en su cabeza. Pensé que iba a ser uno de aquellos días en que te quieres morir por tu desempeño en la cama. Hacía varios meses que no tenía sexo, por lo que estaba ansioso, casi desesperado.
Comencé a descubrir tatuajes por doquier, 7 en total. Unas rosas en su muñeca que ya conocía, una mariposa en su cuello que alguna vez había divisado en uno de sus encantadores movimientos de pelo, otra mariposa muy insípida en su estructura, se abría de alas al final de su espalda, justo encima de aquellos cachetes endemoniados, las iniciales de su hija en el tobillo entremedio de unas espinas me dejaron por unos segundos pensando sobre su vida tan diversa, veterinaria, separada, hija de exiliados, nueva en el barrio. Mi legua recorrió todos los lugares imaginables, bebió de sus jugos azucarados, y mordió aquellos pechos de aureolas oscuras. No aguantaba más cuando me agarraba el culo y empujaba hacia ella, me sentía incómodo de no saber si podía responder a tanta exigencia, mi pene me dolía ante tanta brusquedad, ella desesperada me pedía más, más duro, con más fuerza yo trataba de encima de ella de entrar todo lo que podía, a la larga uno no es un actor porno. Dos horas perdidos, nuestra primera relación terminó con las manos apretadas y un beso que apagaba los gritos, yo sobre ella, sus piernas cruzadas en mi espalda, y todos nuestros vellos púbicos mojados de sudor y jugos. Lamió mi pene, me lo limpió de arriba abajo, sólo bastaron unos minutos para tenerlo nuevamente duro y listo para otra batalla, la verdad es que no estaba acostumbrado a la continuidad que se estaba dando, pero ella había logrado despertar aquella necesidad de hundir nuevamente mi porción dentro de ella. Sentía su fondo y sus pequeños gritos me indicaban que tocaba precisamente aquel punto que la hacía volar. Esta vez ella dominó la situación, siempre arriba, acabamos a los pocos minutos, fue más corto, pero el dolor debajo de mis testículos, indicador de un orgasmo de excelencia demostraba que sus movimientos eran los correctos. Nos levantamos, nos abrazamos y salimos a fumar un pito, el mismo que habías dejado hecho hacía diez días atrás cuando mirábamos las luces de Coquimbo a lo lejos, era nuestro ritual que cerraba toda posibilidad de continuar, ella volvía a su vida, yo me iba al norte en busca de trabajo. El viento se llevó el humo y las figuras que se forman en la nada, tal como fueron esos 10 días, mis mariposas de humo vuelven cada vez que miro las luces a lo lejos.