Cuatro lucas era todo lo que teníamos para entrar a algún lugar,
Nerviosísimo era como estaba,
Con un poco de vergüenza, ¿un poco?, mucho!, si la que ponía la plata era ella,
Ella me estaba llevando al motel, ella fue quien me dijo que nos fuéramos,
Barroso con Alameda,
“por acá tienen que haber”, me dijo mientras caminábamos hacia el norte,
Seis, siete lucas las cuatro horas,
Que vergüenza, no era capaz de decir, “le damos cuatro lucas por una hora”, si a la larga no teníamos más de hora y media para hacer algo, nos habíamos escapado de clases y teníamos prueba en dos horas más.
Sus tetas me fascinaron de siempre, la locura, era la locura hecha tetas. Lo demás no importaba.
Hasta el día que nos sentamos juntos en clases de computación, al final de la sala, pegados a la pared,
“seamos pareja poh”, “bueeeeno”.
Llevábamos dos años de compañeros, pero cinco minutos me bastaron para hacer la pega, directo al grano, si la cago, la cago no más:
-
“me vuelven loco”,-
“qué?”.-
“ellas”, le digo mientras con los ojos indico esos dos montoncitos de carne que sobresalen de esa blusa calipso con escote endemoniado.
Me mira con unos ojos que lo decían todo,
“¿en serio?, que rico saberlo”,Listo, era cosa de actuar, cruzo mis brazos y evitando que los 46 compañeros y compañeras vean algo, le agarro una, la izquierda. Uf, fantásticas, como cada hombre sueña, dura, gordita, cabía en mi mano justito y faltaba algo (si te has fijado tengo las manos grandes). La miro, cierra los ojos y me dice
“uy, que rico”, me cagué ahí mismo, eso me dio más valentía y me la jugué toda, metí mi mano por su escote… oh, confirmado, el sueño de todos…duritas, pezones ideales. La izquierda, ella se mueve hacia mi, la derecha, le peñisco sus frambuesas,
“ay, rico, rico”, me dice al oído.
“Me toca a mi”, me dice mientras por debajo de la mesa me agarra el paquete, que a esa altura está duro y mojado (a mi se me moja caleta), me lo soba, de arriba abajo. De reojo miro a la clase, cada uno en sus equipos, me paso el rollo de que alguien se le caiga algo al suelo y nos vea. Estoy loco tocando sus tetas y ella sobándome el pico.
“está calientito”, me dice mientras aprieta mi gorda cabeza, para luego acercarse más y morderme la oreja derecha, que ahora está pegada a su cabeza, haciendo como que vemos la pantalla, pero lo único que quiero es desvestirla y metérselo!.
Timbre, salto de golpe y saco mi mano de su escote, justo a tiempo ya que su amiga que está delante se gira y le dice
“salimos?”, ella contesta afirmativamente, se para y me deja con una aureola en el pantalón. Obvio que me quedo sentado, esperando los 15 minutos más largos de una calentura que explota.
Vuelve y nuevamente, ya sin ninguna palabra comenzamos con la rutina, pero ahora me dice de entradita
“vámonos más rato a algún lugar, ya no aguanto más”. Me cago, sin ni uno, lo único que se me ocurre es ir al baño de la diversidad, ella me dice que no, que quiere darme, que está chorreando, textual,
“estoy toda mojada, quiero sentir esto duro dentro mio”, me cago.
“no tengo plata” le digo.
Entramos a una casa en Barroso, ordinaria a más no poder, cerramos la puerta con un pasador, no hay TV cable, la Eli está en el mega, la dejo puesta para apagar los sonidos que obviamente traspasarán las delgadas paredes.
Nos besamos violentamente, me baja el pantalón y se encuentra con mi pene loco, erecto, duro, mojado en la punta. Se lo come, lo lame, es maravilloso, es una verdadera maestra, nunca me habían chupado igual, es un sueño, pienso en sus tetas, en lo que se viene. No aguanto más y se lo quito de la boca, bajo mis manos y de un tirón le quito la ropa de arriba, sus sostenes ya de entrada me dejan lelo, encaje negro, se veía el rosado de sus pezones parados, duros. Con mi agilidad de siempre, con dos dedos mientras busco su concha prometidamente mojada, suelto los sostenes y ahí están, en la misma posición, sus hermosas tetas, y a la vez encuentro su concha toda húmeda, encajada en su cola less (que por lo demás no me gustan mucho),
desnudos por fin, ella arriba mío, loca se mueve, grita, me tiene para la cagada, miro el espejo y la veo moviéndose desbordada de sudor, de gritos, de jugos. La saco de ahí, si no, me voy. Me voy bajando o mejor dicho subiendo a ella hasta llegar a su concha, ella está apoyada en el respaldo de la cama, yo abajo, recibiendo todos su jugos en mi boca, le chupo su concha, la bajo, la doy vuelta, le abro las piernas, y tomo con mis manos esos labios minúsculos húmedos a más no poder, los abro y miro su interior antes de meter mi lengua, le digo que nunca había visto un clítoris tan grande, y es verdad, era un poroto gigantesco, rojo, a punto de explotar, la chupo entera, grita, grita, se va. Me deja aturdido con tanta exclamación, le encanta, sigo, sigo chupando esos jugos que corren por el lado de mi boca.
Un minuto?, lo más seguro que sí, se sube encima mío, y se lo encaja, hasta el fondo. Me dice que es rico, lindo, que no le gustan largos, si no como el mío “grueso, así me gusta”, se mueve, rico.

Yo encima, me dice que le suba los pies, le doy, me dice que más fuerte, que no tenga miedo, le doy fuerte, grita,
“auch, rico, duele, rico, dale!!”, me tiene loco, le muerdo la tetas, se las chupo a más no poder, pienso en otras cosas, si no aquí queda la cosa, y la cago. Me dice que me espere, se alarga hasta alcanzar la mochila, saca una regla, me dice que quiere medirlo porque es espectacular, que le encanta, 17 centímetros, está a tope, nunca lo había tenido así, incluso por lo general mide 16 y algo, pero está gordo,
“ a ver?”, me dice mientras mide el diámetros 5,5 centímetros de lado a lado, “rico, por eso siento tan rico”,
Deja la regla a un lado y se la meto, grita, le doy con todo, no quiero parar, hasta el fondo, que no lo toco, su concha es hermosa, su culo la verdad que no tanto, pero le doy, le doy, duro, me grita que se va, ahora no me importa nada más, ella grita, gime, se viene nuevamente, por medio segundo pienso en sus dos orgasmos gritados y gozados, fantástico, me aprieta fuerte, me empuja hacia ella,
me voy, siento como exploto, se lubrica todo, se escucha los glup, glup del moco y la fricción dentro de ella producen una especie de espuma que comienza a desbordar ese orificio majestuoso. Me lo saca y me pide que se lo ponga en la boca, todo es tan loco.
Me lo chupa, me lo chupa tan rico, que no pierdo mi erección, cinco minutos después me voy en su boca, mis testículos me duelen, mi pico me duele. Estoy hecho bolsa, ella también, me dice
“me duele mi chochita”, nos reímos de nosotros, de lo loco de todo, de que hace menos de tres horas éramos compañeros solamente, de su frase, de que esto no termina aquí,
llenos de sudor y alegría. Nos bañamos y volvemos por separado a la universidad, otra tipo de prueba nos espera.
en Santiago, 2005.